Qué es el pH, en dos minutos
El pH mide la concentración de iones hidrógeno de una disolución en una escala de 0 a 14. El 7 es neutro a 25 °C; por debajo, el agua es ácida, y por encima, alcalina o básica. La escala es logarítmica: un agua de pH 6 tiene diez veces más iones hidrógeno que una de pH 7, y cien veces más que una de pH 8.
En casi todas las aguas naturales, el pH lo controla el equilibrio entre dióxido de carbono, bicarbonato y carbonato: más CO₂ disuelto lo baja y menos lo sube (OMS). La temperatura también cuenta: en agua pura, el pH baja unas 0,45 unidades al calentarla 25 °C, así que siempre hay que medirlo e interpretarlo a una temperatura conocida.
Para situar las cifras, la OMS recuerda que el jugo gástrico tiene un pH de entre 1,0 y 3,5; el zumo de limón, de 2,4, y el vinagre, de 2,8. El agua del grifo, entre 6,5 y 9,5, está muy lejos de esos valores.
El rango legal en España
El Real Decreto 3/2023 incluye el pH entre los «parámetros indicadores de calidad» (anexo I, parte C), con un valor de 6,5 a 9,5. Añade dos condiciones: el agua no puede ser en ningún momento agresiva ni incrustante (su índice de Langelier debe quedar entre −0,5 y +0,5) y el pH tiene que ser coherente con el sistema de desinfección para que este funcione.
Al tratarse de un indicador, salirse del rango no convierte automáticamente el agua en no apta: obliga a corregirla (artículo 6). La norma solo la califica como no apta por el pH cuando baja de 4,5 o supera 10,0.
| pH del agua de consumo | Situación según el RD 3/2023 | Qué implica |
|---|---|---|
| Menos de 4,5 | No apta | No debe consumirse hasta que se corrija. |
| De 4,5 a 6,5 | Fuera del valor paramétrico | Hay que corregirla. Es un agua con tendencia a corroer las tuberías metálicas. |
| De 6,5 a 9,5 | Conforme | Rango normal. Según la OMS, la mayoría del agua de consumo está entre 6,5 y 8,5. |
| De 9,5 a 10,0 | Fuera del valor paramétrico | Hay que corregirla, aunque no se califica como no apta. |
| Más de 10,0 | No apta | No debe consumirse hasta que se corrija. |
Por qué el pH del agua de red no es un problema de salud
La OMS lo explica sin rodeos: en el agua, los ácidos y las bases son débiles y están muy diluidos, y no es posible establecer una relación directa entre el pH del agua y la salud. Cuando hay efectos, son indirectos: más metales disueltos desde las tuberías si el agua es agresiva, o una desinfección menos eficaz si el pH no es el adecuado.
Tu cuerpo, además, no depende del agua para regular su propio pH. En una persona sana, el de la sangre se mantiene en un margen muy estrecho, en torno a 7,4, gracias a los sistemas tampón, la respiración y los riñones. Y lo que bebes llega primero a un estómago muy ácido.
En el conjunto de España, el 99,3 % de los boletines analíticos del agua de consumo fueron aptos en 2024, según el informe técnico del Ministerio de Sanidad. En ese informe, el pH aparece entre los parámetros cuyas incidencias se relacionan con el tratamiento de potabilización.
El agua alcalina: lo que se promete y lo que se sabe
Se vende agua alcalina, y aparatos para producirla, con promesas de «alcalinizar el organismo», ganar salud o prevenir enfermedades. Esas promesas no encajan con cómo funciona el cuerpo: la sangre mantiene su pH por sí sola y el agua que bebes se mezcla con un jugo gástrico de pH 1 a 3,5.
La idea de que el agua alcalina ayuda en el reflujo procede sobre todo de un estudio publicado en 2012 por Koufman y colaboradores en Annals of Otology, Rhinology & Laryngology, en el que un agua de pH 8,8 inactivaba la pepsina en el laboratorio. Es un estudio in vitro, no un ensayo con pacientes. Si tienes reflujo, el tratamiento te lo debe indicar tu médico.
Si te gusta su sabor, puedes beberla, pero no hay motivos de salud para pagar más por ella.
Cuándo el pH sí importa en casa
Tuberías y metales
Cuanto más bajo es el pH, más potencial de corrosión tiene el agua; la OMS considera más probable la corrosión con un pH de 7 o menos. Un agua agresiva puede disolver metales de la instalación: el cobre de las tuberías, que a partir de 1 mg/L puede manchar sanitarios y ropa (el límite legal es 2,0 mg/L), o el plomo de instalaciones antiguas.
El plomo es el caso delicado. El Real Decreto 3/2023 prohíbe instalar tuberías y piezas con plomo, fija un límite de 5 µg/L (en el grifo se admiten 10 µg/L hasta el 2 de enero de 2035) y pide que el control en grifo se haga preferentemente en viviendas y edificios construidos antes de 1980. Si vives en uno, deja correr el agua fría antes de beber cuando haya estado horas parada: es la que más tiempo ha pasado en contacto con las tuberías, y la OMS señala que esa primera agua lleva más cobre que la que ya ha corrido.
La desinfección con cloro
El cloro desinfecta mejor con un pH por debajo de 8 (OMS). El Real Decreto 3/2023 recomienda, para una desinfección eficaz, mantener al menos 0,5 mg/L de cloro libre durante 30 minutos con un pH inferior a 8,0 y una turbidez máxima de 1 UNF. Si cloras el agua de un pozo, el pH forma parte del ajuste, como explicamos en agua de pozo; el sabor del cloro lo tratamos en cloro, sabor y olor.
Agua de ósmosis sin remineralizar
La ósmosis inversa retira casi todos los minerales, incluido el bicarbonato que amortigua el pH. Sin ese amortiguador, el agua queda con poca capacidad tampón y tiende a ser más ácida y más agresiva con los metales. La OMS califica de muy agresivas las aguas desmineralizadas de las desaladoras e indica que deben estabilizarse antes de distribuirlas; en casa, lo equivalente es un cartucho remineralizador tras la membrana. Tienes más detalles en ósmosis inversa.
Pozos
El agua de un pozo llega sin corregir. Puede ser ácida (la OMS cita la lluvia ácida entre las causas de aguas naturales con pH bajo) o más alcalina en terrenos calizos. Si el análisis da un pH bajo, se corrige con lechos neutralizantes de carbonato cálcico; la OMS recoge una técnica equivalente, añadir trozos de mármol a los depósitos de agua de lluvia, que además aporta calcio y ayuda a prevenir la corrosión.
El índice de Langelier
Es el dato que combina el pH con el calcio, la alcalinidad y las sales disueltas para saber si un agua tiende a disolver (agresiva) o a depositar cal (incrustante). En el informe del Ministerio de Sanidad con datos de 2024 fue el parámetro con más zonas de abastecimiento no conformes. No habla de toxicidad, sino de la estabilidad del agua dentro de las tuberías, y es una de las razones por las que la OMS insiste en controlar el pH en todas las fases del tratamiento.
Cómo medirlo si lo necesitas
Con agua de red, no hace falta: el pH forma parte del control de rutina que el Real Decreto 3/2023 prevé cada semana y de los demás análisis del gestor, que puedes consultar como se explica en cómo leer la calidad del agua de tu zona.
Medirlo en casa tiene sentido con un pozo propio, con una ósmosis (para comprobar que remineraliza), si aparecen manchas o sabor metálico, o en una instalación antigua. Tienes dos opciones:
- Tiras o gotas colorimétricas: económicas y suficientes para saber si estás dentro de 6,5–9,5, aunque su resolución es baja.
- Medidor electrónico: mide con un electrodo de vidrio, el método habitual según la OMS. Hay que calibrarlo con soluciones de pH conocido, y la temperatura influye en la lectura.
Si quieres comparar aparatos, lo detallamos en medir la calidad del agua en casa.
Preguntas frecuentes
No. Está dentro del rango legal y es frecuente en aguas con bicarbonato, como las de terrenos calizos. Lo único que conviene recordar es que el cloro desinfecta mejor por debajo de pH 8, algo que el gestor ya tiene en cuenta al tratar el agua.
Comprueba el último boletín en la web de tu gestor o en el SINAC y pregunta al gestor. Si crees que se está incumpliendo la norma, el Real Decreto 3/2023 obliga a la autoridad sanitaria de cada comunidad autónoma a ofrecer en su web un canal de denuncias. No intentes corregir el pH del agua de red por tu cuenta con aditivos.