Primero, confirma qué le pasa a tu agua
Muchas compras equivocadas empiezan con un diagnóstico a ojo: una ósmosis para un sabor a cloro que resolvía una jarra, o una jarra para unos nitratos que no puede quitar. Si tu casa toma agua de la red pública, los datos para decidir ya están publicados.
El Real Decreto 3/2023 obliga al ayuntamiento o a la empresa que gestiona tu red a publicar en su web los últimos boletines de análisis y los valores de dureza, calcio, magnesio y potasio, que debe renovar al menos cada semestre. El SINAC, el sistema de información del Ministerio de Sanidad, recoge además los boletines de cada municipio. Con eso sabes la dureza real, el nivel de nitratos y si ha habido algún aviso. Lo explicamos paso a paso en cómo consultar la calidad del agua de tu zona, y si prefieres medir en tu propio grifo, en qué medir en casa y qué significa cada valor.
Si el agua es apta, no ves cal que te moleste y te gusta cómo sabe, no necesitas ningún sistema. Con agua apta, filtrar es una mejora de sabor y comodidad, no una obligación.
Tabla de decisión: problema, sistema y coste
Costes orientativos para un hogar de dos a cuatro personas. La entrada es el equipo más la instalación, si la necesita; el coste anual, los recambios y el mantenimiento.
| Si tu problema es… | Sistema adecuado | Entrada | Al año | Guía |
|---|---|---|---|---|
| Sabor u olor a cloro | Jarra filtrante con carbón activo | 20–50 € | 60–100 € | Jarras filtrantes |
| Cloro, y en casa bebéis y cocináis mucho | Filtro de grifo, o filtro de carbón bajo encimera | 30–80 € (grifo); 130–400 € (bajo encimera, instalado) | 30–80 € (grifo); 20–60 € (bajo encimera) | Filtros de grifo · Bajo encimera |
| Cal en grifos, mamparas, termo y electrodomésticos | Descalcificador en la entrada de la vivienda | 400–1.200 € instalado | 50–150 € (sal y revisión) | Descalcificadores |
| Cal solo en el hervidor o la cafetera | Jarra con cartucho antical, o el filtro de la propia cafetera | 20–50 € | 60–100 € | Agua para cafeteras |
| Arena, óxido o agua turbia | Prefiltro de sedimentos en la entrada | 30–100 € más la instalación | 10–30 € | Prefiltros de sedimentos |
| Nitratos altos | Ósmosis inversa bajo el fregadero | 230–500 € instalada | 40–80 €, más la membrana cada 2–4 años | Nitratos · Ósmosis inversa |
| Agua de pozo o captación propia | Análisis primero; después, prefiltro, UV u ósmosis según el resultado | 100–200 € el análisis; 800–1.500 € un tratamiento básico instalado | 150–400 € | Agua de pozo |
| Preparar biberones | Agua de red apta hervida un minuto, o mineral natural de mineralización débil y baja en sodio | 0 € | 0 € con agua de red; con embotellada, lo que gastes | Agua para bebés |
| Piso de alquiler | Jarra, o filtro que se enrosca al grifo, sin obra | 20–80 € | 30–100 € | Jarra o filtro de grifo |
| Olor a cloro en la ducha, piel o pelo resecos | Filtro de ducha (reduce el cloro, no la cal) | 20–60 € | 30–80 € | Filtros de ducha |
Precios orientativos de equipos domésticos en España; varían mucho según marca, caudal e instalador. En la jarra se cuenta un cartucho de 4 a 7 € cada cuatro semanas, el plazo que dan los fabricantes para unos 100 litros: si en casa se filtran más de 3,5 litros al día, hay que cambiarlo antes y el gasto sube. El desglose para dos y cuatro personas está en agua embotellada o filtrada.
Sabor u olor a cloro
Es el caso más fácil de resolver. El cloro se añade para que el agua llegue desinfectada al grifo: la normativa permite hasta 1 mg/L de cloro libre en el grifo y recomienda mantener al menos 0,2 mg/L en toda la red, así que notarlo es normal. Cualquier sistema con carbón activo lo retiene: una jarra si bebéis poca agua y un filtro de grifo si lo vais a usar a diario.
Un matiz: algunas redes desinfectan con cloraminas, una forma de cloro más estable que la normativa española también contempla. El carbón activo las retiene peor que al cloro libre, así que, si tu red las usa, busca un filtro cuyo fabricante declare reducción de cloraminas y no solo de cloro. Tu gestor te puede decir qué desinfectante emplea. Más detalle en cloro, sabor y olor del agua.
Cal: decide si es de toda la casa o solo de la cocina
La dureza se mide en miligramos por litro de carbonato cálcico (mg/L de CaCO₃) o en grados franceses: 1 °f equivale a 10 mg/L. Como referencia, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) llama blanda al agua de menos de 60 mg/L y muy dura a la que supera los 180 mg/L. En el Real Decreto 3/2023 la dureza no es un límite sanitario, sino un parámetro de caracterización con un valor de referencia de 500 mg/L: la cal da trabajo y averías, pero no convierte el agua en no apta.
Lo que decide el sistema es dónde te molesta:
- En toda la casa (mamparas, grifería, lavadora, termo o caldera): solo actúa un descalcificador en la entrada. Necesita sal y una revisión periódica, y el agua que sale lleva más sodio, porque la resina cambia el calcio y el magnesio por sodio. Si alguien en casa sigue una dieta baja en sodio, deja el grifo de beber fuera del descalcificador o añade una ósmosis en la cocina, que sí reduce el sodio.
- Solo en el hervidor, la cafetera o la plancha: no hace falta tratar toda la casa. Bastan una jarra con cartucho específico para cal o el filtro de la propia cafetera.
Un filtro de carbón en el grifo o un filtro de ducha no ablandan el agua: reducen el cloro, pero la cal sigue ahí. Lo comparamos con detalle en descalcificador o filtro de grifo.
Arena, óxido o agua turbia
Si ves partículas en el fondo del vaso, los aireadores de los grifos se atascan o el agua sale de color después de un corte de suministro, necesitas un prefiltro de sedimentos: un vaso con un cartucho de malla o de polipropileno que retiene las partículas antes de que lleguen a grifos, calentador y electrodomésticos. Se instala en la entrada, tras la llave de paso general, y su mantenimiento es barato.
Si el agua de la red sale turbia o con color de forma continuada, avisa a tu gestor: no es normal. Y si tienes o vas a poner descalcificador u ósmosis, el prefiltro los protege, porque las partículas dañan la resina y la membrana.
Nitratos
El límite legal en España es de 50 mg/L, el mismo valor que recomienda la OMS, que lo fijó pensando en el grupo más sensible: los bebés alimentados con biberón. Por encima de ese valor el agua se califica como no apta y la autoridad sanitaria da recomendaciones a la población. Los nitratos aparecen sobre todo en zonas agrícolas y ganaderas, y en pozos.
Aquí no hay atajos. Ni las jarras ni el carbón activo los retienen, y hervir el agua los concentra: según un trabajo de pediatras españoles, diez minutos de ebullición multiplican por 2,4 su concentración. El sistema doméstico que los reduce es la ósmosis inversa, instalada bajo el fregadero para el agua de beber y cocinar.
Agua de pozo o captación propia
Un pozo particular para uso propio queda fuera del control sanitario de la red: el Real Decreto 3/2023 excluye los abastecimientos individuales de menos de 10 m³ diarios que no se usan en una actividad comercial o pública. La calidad es responsabilidad tuya, y puede ir de excelente a peligrosa: bacterias fecales, nitratos, hierro, manganeso, arena o, en algunas zonas, arsénico.
El orden es siempre el mismo: análisis en un laboratorio acreditado y, con el resultado delante, la cadena de tratamiento. Lo habitual es un prefiltro de sedimentos, después una lámpara ultravioleta si hay bacterias (necesita agua poco turbia para funcionar, por eso va detrás del prefiltro) y una ósmosis en la cocina si hay nitratos o exceso de sales. Comprar a ciegas suele acabar en un equipo que no trata el problema real. Y repite el análisis de vez en cuando: la calidad de un pozo cambia con el nivel freático y con lo que se haga en los terrenos de alrededor.
Bebés y biberones
Si el agua de red es apta y lleva pocos nitratos, sirve para preparar biberones hervida durante un minuto; hervirla más tiempo concentra nitratos y sodio. La alternativa es un agua mineral natural de mineralización débil y baja en sodio: en la etiqueta, «indicada para dietas pobres en sodio» significa un máximo de 20 mg/L. Si los nitratos de tu zona se acercan al límite, o sospechas que el edificio tiene tuberías de plomo, usa agua embotellada mientras lo consultas con tu pediatra.
No hace falta instalar una ósmosis solo por tener un bebé si el agua de red es buena. Para todo lo demás (cantidades, temperatura, cómo preparar cada toma) manda el criterio del pediatra y las instrucciones de la leche de fórmula.
Piso de alquiler
Sin permiso del propietario, quédate con lo que no necesita obra: una jarra o un filtro que se enrosca en la boca del grifo. Los dos se quitan en un minuto al dejar el piso; eso sí, comprueba antes que tu grifo tenga una rosca estándar, porque no todos la tienen. Un filtro bajo encimera o una ósmosis se conectan a la toma de agua y casi siempre exigen taladrar la encimera o el fregadero para su grifo propio, así que pide permiso por escrito antes de instalarlos.
Si necesitas quitar nitratos o sales sin tocar la instalación, existen equipos de ósmosis de sobremesa que se rellenan a mano: cuestan bastante más que una jarra, pero no requieren obra. Entre jarra y filtro de grifo decide el volumen: si en casa se bebe y se cocina poco, la jarra basta; si filtráis varios litros al día, el filtro de grifo evita estar rellenando a todas horas.
Edificios antiguos y tuberías de plomo
En edificios antiguos pueden quedar tramos de tubería de plomo. El Real Decreto 3/2023 obliga a sustituirlos cuando se hacen obras de reparación y rebajará el máximo de plomo en el grifo de 10 a 5 microgramos por litro. Si sospechas que tienes plomo, pide a un fontanero que revise la instalación y encarga un análisis del agua de tu grifo. Mientras tanto, deja correr el agua fría un rato cuando haya estado horas parada y bebe agua de un filtro certificado específicamente para plomo (por ejemplo, según la norma NSF/ANSI 53) o de una ósmosis. La solución definitiva es cambiar la tubería, no filtrar.
Combinaciones que tienen sentido, y las que no
Trata cada problema donde se produce: lo que afecta a toda la casa (cal, arena) va en la entrada; lo que solo importa al beber (cloro, nitratos, plomo), en la cocina. Empieza por la entrada, porque cambia lo demás: con un descalcificador quizá ya no necesites un filtro antical para la cafetera.
- Prefiltro de sedimentos y descalcificador. El prefiltro alarga la vida de la resina cuando, además de cal, llega arena.
- Descalcificador y ósmosis en la cocina. La casa queda protegida de la cal y el agua de beber vuelve a tener poco sodio.
- Prefiltro, ultravioleta y ósmosis en un pozo. Cada etapa trata una cosa distinta: partículas, microbios y sales o nitratos.
Y las que no compensan: una ósmosis solo para quitar el sabor a cloro, que cuesta varias veces más que una jarra y desecha parte del agua en el rechazo; una jarra o un filtro de carbón para los nitratos, que no los quitan; un descalcificador para mejorar el sabor del agua de beber, que no lo hace, o un filtro de ducha contra la cal.
Antes de pagar, dos comprobaciones
El mantenimiento que de verdad vas a hacer. Un cartucho pasado de plazo deja de filtrar y el carbón saturado puede acumular bacterias. Si sabes que no vas a cambiar un cartucho cada cuatro semanas, un filtro de grifo o bajo encimera, con recambios cada varios meses, te encajará mejor que una jarra. Imagina el sistema dentro de dos años: si no te ves cambiando los recambios a tiempo, no es el tuyo.
Qué declara el fabricante. Para los equipos que se instalan en el grifo o en la cocina, el Real Decreto 3/2023 remite a la norma UNE 149101 u otra equivalente. Que el fabricante la declare, junto con qué reduce exactamente y durante cuántos litros, es mejor señal que cualquier promesa genérica de «agua pura». Mira también el precio y la disponibilidad de los recambios: a partir del primer año son el coste real.
Preguntas frecuentes
Con agua apta, filtrar mejora sobre todo el sabor y el olor; el carbón activo reduce además parte de los subproductos de la cloración, como los trihalometanos. Donde filtrar cambia de verdad la seguridad es en casos concretos: nitratos por encima del límite, plomo en la instalación o un pozo sin tratar.
La ósmosis inversa, con diferencia: reduce sales, nitratos y buena parte de los metales. Pero también quita los minerales, desecha parte del agua en el rechazo y pide mantenimiento de filtros y membrana. Si tu único problema es el sabor, es un equipo desproporcionado. La comparamos con la ultrafiltración en ósmosis o ultrafiltración.