Agua embotellada o filtrada: cuánto cuesta cada una y cuándo compensa

Con agua de red apta, filtrarla en casa cuesta entre 3 y 13 céntimos por litro, y la embotellada, entre 15 y 40. Una familia de cuatro se ahorra así de 150 a más de 800 € al año y deja de cargar más de dos toneladas de agua. La embotellada sigue teniendo sentido en casos concretos: avisos de agua no apta, nitratos o plomo, algunos biberones y emergencias.

Los supuestos del cálculo

Todas las cifras de esta página salen de estos supuestos. Si tus precios son otros, cambia el dato y rehaz la cuenta.

  • Consumo: 1,5 litros por persona y día para beber; el resto del agua que necesitas llega con la comida y otras bebidas. Son 1.095 litros al año para dos personas y 2.190 para cuatro.
  • Agua de red: alrededor de 2 € por metro cúbico, el coste medio del suministro y el saneamiento según el INE, con comunidades por encima de 2,5 € y otras por debajo de 1,5 €. Sale a unos 0,2 céntimos por litro.
  • Embotellada: en torno a 0,15 €/L en garrafa de marca de distribuidor y 0,40 €/L en botella de 1,5 L de marca, precios orientativos de supermercado.
  • Jarra: 20-50 € la jarra, más un cartucho de 4-7 € cada 100 litros o cada cuatro semanas, lo que llegue antes.
  • Filtro de grifo: 30-80 € el equipo, más 2-4 céntimos por litro filtrado en cartuchos.
  • Ósmosis bajo el fregadero: 230-500 € instalada y amortizada en diez años, más 40-80 € al año en filtros y el agua de rechazo.

Coste por litro y por año

Opción€ por litro2 personas, al año4 personas, al año
Grifo sin filtrar0,0021–3 €2–6 €
Filtro de grifo0,03–0,0630–65 €55–110 €
Jarra filtrante0,05–0,1060–105 €100–170 €
Ósmosis inversa0,03–0,1370–140 €75–150 €
Embotellada en garrafa0,15unos 165 €unos 330 €
Embotellada de marca, botella de 1,5 L0,40unos 440 €unos 875 €

Cifras redondeadas que incluyen la amortización de la jarra, el filtro o la ósmosis. Para tu caso, multiplica lo que pagas por litro por 1.095 (dos personas) o por 2.190 (cuatro).

Tres lecturas rápidas de la tabla:

  • Cualquier sistema de filtrado sale más barato que la embotellada más barata, tanto para dos como para cuatro personas. En cinco años, una familia de cuatro gasta unos 1.650 € en garrafas y entre 275 y 550 € con un filtro de grifo.
  • La jarra es la opción filtrada que peor escala. A 6 litros diarios, un cartucho de 100 litros dura unos 17 días y hay que rellenarla varias veces al día. Para cuatro personas suele encajar mejor un filtro de grifo; lo comparamos con números en jarra o filtro de grifo.
  • La ósmosis no se elige por precio, sino porque el agua lo necesita: nitratos, exceso de sales, plomo. Si tu agua de red es apta y solo te molesta el cloro, una jarra o un filtro de grifo resuelven lo mismo por menos.

Lo que no sale en el ticket: transporte y envases

El agua pesa un kilo por litro. Con los supuestos anteriores, una pareja que solo bebe embotellada sube a casa unos 1.100 kilos de agua al año, y una familia de cuatro, unos 2.200: más de 40 kilos a la semana, que antes han viajado en camión desde el manantial hasta el almacén y la tienda.

HogarAgua que cargas al añoEn garrafas de 5 LO en botellas de 1,5 L
2 personas≈ 1.100 kg≈ 220 garrafas≈ 730 botellas
4 personas≈ 2.200 kg≈ 440 garrafas≈ 1.460 botellas

Reciclar ayuda, pero no evita fabricar, llenar y transportar cada envase. Un estudio de ISGlobal sobre Barcelona calculó que, si toda la población bebiera agua embotellada, el impacto sobre los ecosistemas sería unas 1.400 veces mayor que si bebiera agua del grifo, y el consumo de recursos, unas 3.500 veces mayor. Filtrar también genera residuos (con estos supuestos, una jarra gasta entre 13 y 22 cartuchos al año, y una ósmosis, varios filtros y una membrana cada pocos años), pero es una fracción de ese volumen.

Calidad: qué garantiza cada agua

El agua del grifo

El agua de red está regulada por el Real Decreto 3/2023, que fija límites para decenas de parámetros microbiológicos y químicos y obliga a analizarla con regularidad. Cada muestra se califica como apta o no apta para el consumo; cuando no lo es, la autoridad sanitaria da recomendaciones a la población y las publica en el SINAC. Dicho de otro modo: mientras no haya un aviso, el agua de la red es apta para beber. Del contador hacia dentro también cuentan las tuberías y los depósitos del edificio.

Lo que sí cambia mucho de una zona a otra es el sabor, por el cloro y por la dureza. Puedes consultar los datos de tu red como explicamos en cómo leer la calidad del agua de tu zona.

El agua embotellada

En el supermercado conviven tres tipos. El agua mineral natural y el agua de manantial son aguas subterráneas de origen protegido que no se pueden desinfectar: su pureza depende del propio acuífero, y la mineral natural, además, debe mantener una composición estable. El agua preparada, en cambio, puede proceder de cualquier origen y se potabiliza antes de envasarla. Las tres cumplen su propia normativa; lo que cambia es la composición, y eso es lo que describe la etiqueta. Según el Real Decreto 1798/2010:

Mención en la etiquetaQué significa
Mineralización muy débilResiduo seco de hasta 50 mg/L
Oligometálica o de mineralización débilResiduo seco de hasta 500 mg/L
Mineralización mediaEntre 500 y 1.500 mg/L
Mineralización fuerteMás de 1.500 mg/L
Indicada para dietas pobres en sodioSodio de hasta 20 mg/L
Contiene más de 1,5 mg/L de flúorAviso obligatorio: no adecuada para el consumo regular de lactantes y niños menores de siete años

El residuo seco son las sales que quedan al evaporar un litro de agua. Para un adulto sano, elegir entre una u otra es sobre todo cuestión de gusto: a más minerales, más sabor. La mineralización importa en casos concretos, como las dietas con poco sodio, los biberones o el café. Tu agua del grifo también tiene su perfil: en los boletines de tu red verás su dureza y su conductividad, y si es dura, una mineral de mineralización débil te sabrá muy distinta aunque las dos sean aptas.

Microplásticos y subproductos de la cloración

La botella tampoco garantiza un agua «más pura». Un estudio publicado en PNAS, con una técnica capaz de detectar nanoplásticos, estimó de media unas 240.000 partículas de plástico por litro de agua embotellada, el 90 % de ellas nanoplásticos. La OMS considera que, con los datos disponibles, los microplásticos del agua de consumo no parecen suponer un riesgo para la salud a los niveles actuales, aunque pide más investigación. No es motivo de alarma, pero desmonta la idea de que el envase protege mejor.

El argumento más sólido a favor de la embotellada son los subproductos de la cloración. El estudio de ISGlobal también los analizó: tanto la embotellada como el agua del grifo filtrada reducían la exposición a trihalometanos frente al grifo sin filtrar, y aun así los autores concluyeron que el beneficio ambiental del agua de red compensa esa pequeña reducción del riesgo. Si te preocupan esos compuestos, un filtro de carbón activo en casa los reduce sin el coste de la botella.

Cuándo sí tiene sentido la embotellada

  • Aviso de agua no apta. Si la autoridad sanitaria recomienda no beber agua de la red, hasta que se levante el aviso.
  • Nitratos por encima del límite o cerca de él, y bebés en casa, mientras no tengas una ósmosis. Ni las jarras ni hervir el agua los eliminan; lo explicamos en nitratos en el agua de beber.
  • Biberones, cuando tu agua de red no es adecuada por nitratos o por sodio: una mineral natural de mineralización débil y baja en sodio. Lo detallamos en agua para bebés; el pediatra te dirá cómo prepararla.
  • Tuberías de plomo en edificios antiguos, mientras se sustituyen.
  • Pozo sin analizar o sin tratamiento.
  • Dieta pobre en sodio indicada por el médico, si el agua de tu red lleva bastante sodio: busca en la etiqueta «indicada para dietas pobres en sodio».
  • Reserva para emergencias y cortes de suministro, y en viajes o desplazamientos.

Si te pasas a filtrada, evita estos errores

  • Estirar el cartucho. El carbón saturado deja de retener el cloro y puede acumular bacterias. Respeta el plazo en semanas aunque no hayas llegado a los litros; cómo hacerlo, en mantenimiento de la jarra filtrante.
  • Dejar el agua filtrada días fuera de la nevera. Sin cloro se conserva peor: guárdala en frío y consúmela en uno o dos días.
  • Comprar más equipo del que hace falta. Si el agua es apta y solo te molesta el sabor, una ósmosis es un gasto desproporcionado. La guía para elegir por problema está en qué sistema te conviene según tu casa.