Cómo se potabiliza el agua: de la captación a tu grifo

El agua del grifo pasa por una estación de tratamiento (ETAP) donde se aclara, se filtra y se desinfecta, y después viaja por depósitos y tuberías hasta la acometida de tu edificio. A partir de ahí, la instalación es responsabilidad del propietario o de la comunidad: por eso el agua puede salir perfecta de la red y cambiar dentro de casa.

De dónde sale el agua

Las captaciones pueden ser superficiales (embalses, ríos, canales), subterráneas (pozos, manantiales, galerías) o marinas, a través de desalinizadoras. Muchas grandes ciudades beben de embalses. Canal de Isabel II, por ejemplo, obtiene más del 90 % del agua de Madrid de 13 embalses y dispone de 78 pozos operativos como apoyo en las sequías. En la costa se suman las desalinizadoras: Barcelona usa agua de mar desalinizada, y en Málaga el agua salobre se trata por ósmosis inversa.

El origen decide casi todo lo que el agua lleva disuelto, empezando por la dureza. Por eso el agua de dos ciudades cercanas puede ser muy distinta, como se ve en el agua del grifo por ciudades.

Qué pasa dentro de una ETAP, paso a paso

Una estación de tratamiento de agua potable encadena procesos que se ajustan al agua que recibe. Canal de Isabel II resume así su secuencia más habitual: preoxidación, coagulación y floculación, decantación, filtración, neutralización y desinfección final. Paso a paso:

  1. Desbaste y tamizado. Rejas y tamices retiran ramas, hojas y sólidos grandes antes de que lleguen al resto de la planta.
  2. Preoxidación. Un oxidante, como el dióxido de cloro o el ozono, degrada materia orgánica y prepara el agua para los pasos siguientes. EMIVASA, en Valencia, usa dióxido de cloro porque oxida las sustancias orgánicas sin formar subproductos halogenados.
  3. Coagulación y floculación. Se añade un coagulante, normalmente una sal de aluminio o de hierro, que neutraliza la carga de las partículas diminutas en suspensión. Con una agitación suave, esas partículas se unen en copos más grandes y pesados, los flóculos. Algunas plantas dosifican también carbón activo en polvo para retener plaguicidas o compuestos que dan sabor.
  4. Decantación. En grandes depósitos de circulación lenta, los flóculos se van al fondo y se retiran como fangos.
  5. Filtración. El agua atraviesa lechos de arena o de carbón activo granular; este último, además de retener partículas, adsorbe compuestos orgánicos y mejora el olor y el sabor. Las plantas más completas añaden ozono y carbón activo, o membranas de ultrafiltración y de ósmosis inversa, como la de Sant Joan Despí, en Barcelona.
  6. Ajuste del pH. El Real Decreto 3/2023 exige que el agua no sea ni agresiva, porque corroería las tuberías, ni incrustante, porque las llenaría de cal.
  7. Desinfección final. Con cloro, dióxido de cloro o cloraminas, a veces precedidos de radiación ultravioleta. La norma recomienda mantener al menos 0,5 mg/L de cloro libre durante 30 minutos, con pH inferior a 8 y turbidez de 1 UNF como máximo, y el agua sale con un residuo de desinfectante que la protege en la red.
EtapaQué eliminaQué no cambia
Coagulación, floculación y decantaciónTurbidez, partículas finas y parte de la materia orgánicaLas sales disueltas: calcio, magnesio, sodio, nitratos
Filtración con arena o carbónPartículas restantes; con carbón, compuestos que dan olor y saborLa dureza
Membranas de ósmosis inversaLa mayoría de las sales disueltas, dureza incluidaNada relevante, pero obliga a remineralizar el agua
DesinfecciónBacterias y virus. Frente a protozoos como Cryptosporidium, muy resistentes al cloro, cuenta sobre todo la filtraciónLa composición mineral

La consecuencia práctica: una potabilizadora convencional deja el agua limpia y segura, pero con la dureza que traía de origen. Solo las membranas y el ablandamiento la bajan, y en ese caso el Real Decreto 3/2023 exige que el agua desalinizada o ablandada conserve al menos 55 mg/L de CaCO₃. Aigües de Barcelona advierte de que esa remineralización puede hacer que el agua desalinizada tenga un gusto distinto al de las fuentes de agua dulce.

Distribución: depósitos, bombeos y recloración

A la salida de la planta, el agua recorre grandes conducciones, depósitos reguladores, estaciones de bombeo y, por último, la red de tu calle. La red de distribución de Canal de Isabel II, por ejemplo, supera los 18.000 km y cuenta con más de 320 depósitos. Por el camino, el cloro se va consumiendo, así que en algunos depósitos se vuelve a dosificar, lo que se conoce como recloración. También cambia la temperatura: en la red de Canal, el agua va de unos 9 °C de media en enero a unos 19 °C en agosto.

El operador analiza el agua a la salida de la planta, en los depósitos y en la red, y la autoridad sanitaria de cada comunidad hace su propia vigilancia. Los resultados se publican en el SINAC y en la web del gestor; cómo consultarlos lo explicamos en cómo leer el análisis del agua de tu zona.

La frontera: la acometida de tu edificio

El Real Decreto 3/2023 deja clara la división de responsabilidades:

  • Acometida: la tubería que une la red pública con la instalación de tu edificio. El punto de entrega es el grifo o racor de prueba del armario o arqueta de contadores, tras la llave de corte general en el exterior del edificio. El operador responde del agua hasta ahí.
  • Instalación interior: tuberías, depósitos, accesorios y aparatos situados después de la acometida. Su responsabilidad es del titular o propietario, no del operador.
  • Obligaciones del propietario o de la comunidad: mantener la instalación en buen estado, corregir lo que empeore el agua y limpiar y desinfectar periódicamente el depósito del edificio, si lo hay, con un profesional. La frecuencia depende de los criterios de cada ayuntamiento.
  • Plomo: está prohibido instalar tuberías o piezas de plomo en contacto con el agua. En edificios públicos o comerciales y en pisos de alquiler, deben sustituirse antes de 2030 cuando sea técnica y económicamente viable, y en cualquier edificio al hacer obras de reparación.

Toda acometida debe tener una válvula antirretorno y una llave de corte en el exterior de la propiedad, que marcan dónde termina la competencia del operador, salvo que el reglamento local diga otra cosa.

Por qué el agua puede cambiar dentro de casa

Qué notasCausa habitual en la instalaciónQué hacer
Agua turbia o rojiza tras horas sin usoTuberías de hierro galvanizado corroídasDejar correr el agua fría y, si se repite, revisar la instalación con un fontanero
Sabor metálico y manchas azul verdosasCobre disuelto en agua que ha estado paradaFontanero; no beber el agua estancada
Menos sabor a cloro, olor a humedad o agua templada en los pisos altosDepósito comunitario o grupo de presión mal mantenidoPedir al administrador la limpieza y desinfección del depósito
Olor a huevo podrido solo en el agua calienteEl termo o calentadorRevisión del termo por un técnico
Sabor raro desde que tienes un filtro o un descalcificadorCartucho agotado o equipo sin mantenimientoMantenimiento o cambio de cartucho: la norma exige que estos aparatos no empeoren el olor o el sabor ni favorezcan el crecimiento de microbios
Nada (el plomo no se ve ni se nota)Tuberías antiguas de plomoAnálisis en el grifo y sustitución de las tuberías

Si el problema es de olor o sabor, la guía de sabor a cloro y olores te ayuda a localizar el origen. Si necesitas datos de tu propio grifo, mira cómo medir el agua en casa.

Preguntas frecuentes

No, salvo que use membranas o ablandamiento. El tratamiento convencional aclara y desinfecta el agua, pero no cambia apenas el calcio y el magnesio. Si tu agua es dura, lo será también a la salida de la planta.

Una instalación desalinizadora de agua de mar. Para el Real Decreto 3/2023 es una ETAP más: trata el agua de mar, normalmente por ósmosis inversa, y la remineraliza antes de distribuirla.