El cloro del grifo: menos problema del que parece
El agua de red lleva cloro para llegar desinfectada: el Real Decreto 3/2023 permite hasta 1 mg/L de cloro libre en el grifo y recomienda mantener al menos 0,2 mg/L en toda la red. A esas concentraciones no hay motivo para preocuparse por la mayoría de plantas, entre otras cosas porque el cloro reacciona enseguida con la materia orgánica del sustrato.
Si aun así prefieres quitarlo, no necesitas un filtro. El cloro libre se va perdiendo si dejas el agua en un recipiente abierto; dejarla de un día para otro es la pauta habitual. Con las cloraminas no funciona igual: son una forma de cloro mucho más estable, que algunas redes usan (la normativa española contempla la cloraminación), y el reposo apenas las reduce. Tu gestor puede decirte qué desinfectante emplea. Tienes más detalle en cloro, sabor y olor del agua.
La cal: el problema real para las acidófilas
Las plantas acidófilas necesitan un sustrato ácido: azaleas y rododendros, camelias, gardenias, brezos, arándanos o las hortensias que quieres mantener azules. En un medio alcalino el hierro se vuelve poco soluble y aparece la clorosis férrica: hojas nuevas amarillas con los nervios verdes.
El agua dura empuja justo en esa dirección. Los bicarbonatos que lleva neutralizan poco a poco la acidez del sustrato, y en maceta, donde la tierra no se renueva, el pH sube antes. La señal de aviso es una costra blanca en la superficie del sustrato o en el borde de la maceta. Si tu red supera los 180 mg/L de carbonato cálcico (18 °f), el umbral que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) usa para llamar muy dura al agua, cuenta con ello; lo explicamos en agua dura, cal y sedimentos.
Las salidas, de menos a más esfuerzo:
- Regar con agua de lluvia, o mezclar la del grifo con agua de ósmosis o destilada.
- Usar abono para acidófilas y, si las hojas ya amarillean, un quelato de hierro.
- Acidificar el agua de riego con unas gotas de vinagre o de ácido cítrico, comprobando con tiras de pH hasta que quede ligeramente ácida; sin pasarse, porque el exceso de ácido también daña las raíces. Qué es el pH y cómo se mide, en el pH del agua.
- Al trasplantar, usar sustrato específico para acidófilas.
Agua de lluvia: la mejor opción, si se recoge bien
El agua de lluvia es blanda, ligeramente ácida (en torno a pH 5,6, por el CO₂ del aire) y no lleva cloro: ideal para acidófilas, orquídeas y carnívoras. Para que siga siéndolo:
- Recógela en recipientes limpios y descarta la primera lluvia tras una temporada seca, que arrastra el polvo acumulado.
- Tápala: el agua quieta al aire libre es un criadero de mosquito tigre.
- Guárdala a oscuras para que no crezcan algas.
- Para carnívoras, usa lluvia limpia: mejor la que cae directamente en el recipiente que la que baja del tejado.
Agua de ósmosis para plantas sensibles
Algunas plantas necesitan agua casi sin sales disueltas, y ahí la ósmosis inversa o el agua destilada sí tienen sentido. Una jarra o un filtro de carbón no sirven para esto: quitan el cloro, pero dejan casi todas las sales.
- Carnívoras. Para la dionea o atrapamoscas, la International Carnivorous Plant Society solo da por buena el agua del grifo si tiene menos de 90 ppm de sólidos disueltos (TDS); si no, recomienda destilada, ósmosis o lluvia limpia. Y nada de abono en el sustrato.
- Orquídeas epífitas, como la Phalaenopsis. Llevan bien el agua del grifo si es blanda, pero en zonas de agua dura las sales se acumulan en las raíces y en la corteza. Lluvia, ósmosis o una mezcla con agua del grifo funcionan; si riegas solo con ósmosis, usa un abono que aporte calcio y magnesio, porque el agua ya no los lleva.
- Bonsáis. En una maceta tan pequeña las sales se concentran rápido. Con agua dura, alterna o mezcla con lluvia u ósmosis, y trata las azaleas satsuki como cualquier acidófila.
- Hidroponía. Partir de agua de ósmosis permite controlar exactamente qué aporta la solución nutritiva; con agua dura, los minerales del grifo interfieren en la mezcla.
Para saber dónde estás basta un medidor de TDS de pocos euros: mide el agua del grifo, la de lluvia y la de ósmosis, y compara. Lo explicamos en qué medir en casa y qué significa cada valor. Si te planteas un equipo, repasa antes cómo funciona una ósmosis inversa y qué mantenimiento pide.
Qué agua para cada planta
| Plantas | Qué agua | Ojo con |
|---|---|---|
| Interior comunes: potos, monstera, ficus, sansevieria, cactus, suculentas | Grifo tal cual | — |
| Acidófilas: azalea, camelia, gardenia, hortensia azul, arándano | Lluvia, o grifo mezclado con ósmosis si el agua es dura | Hojas nuevas amarillas: quelato de hierro |
| Orquídeas epífitas | Grifo si es blanda; lluvia u ósmosis mezclada si es dura | Con ósmosis sola, abono con calcio y magnesio |
| Carnívoras | Lluvia limpia, destilada u ósmosis | Grifo solo por debajo de 90 ppm de TDS; nunca abono |
| Bonsáis | Grifo si es blanda; mezclada con lluvia u ósmosis si es dura | Costra blanca en el sustrato |
| Huerto y jardín | Grifo, o pozo analizado | Nunca agua descalcificada |
| Hidroponía | Ósmosis más solución nutritiva | Medir la conductividad de la mezcla |
Lo que no hace falta, y lo que conviene evitar
- Filtrar el agua para las plantas comunes: la toleran tal cual.
- Regar con agua de jarra filtrante: cuesta unos 5-10 céntimos por litro, frente a unos 0,2 céntimos la del grifo, y no quita las sales que importan a las plantas sensibles.
- Regar con agua embotellada: es aún más cara y, si es de mineralización media o fuerte, lleva bastantes sales.
- Dejar reposar el agua siempre: solo sirve para quitar el cloro libre, y no funciona con las cloraminas.
Lo que sí conviene evitar es regar con agua descalcificada. El descalcificador cambia el calcio y el magnesio por sodio, y el sodio acumulado degrada el suelo; por eso el agua ablandada no se considera adecuada para riego. Si tienes descalcificador, riega con un grifo que no pase por el equipo.